sábado, 21 de octubre de 2017

Comrades se retrasa y sube de precio


Pues sí, Square Enix, para no variar, vuelve a atrasar un lanzamiento, esta vez le ha tocado a Comrades, el modo multijugador de Final Fantasy XV que se esperaba para el 31 de este mes de octubre. El motivo que han alegado los desarrolladores es que este DLC aún  no está listo y necesita algunos ajustes más para poder ofrecer la mejor experiencia posible. Como sabéis no he jugado a la beta, pero he leído y oído comentarios muy extremistas, desde que está genial hasta que es una basura, pero para mí el mejor ajuste que podrían hacerle es que me dejaran jugar sin tener que estar suscrita a ningún online de pago, ya que este Hermanos de Armas venía incluido en el Pase de Temporada y me gustaría poder jugarlo aunque fuera en single player y con inteligencia artificial, pues si esa función ya estaba disponible en la beta, ¿para qué diantres ponen entonces obligatorio el online?

Comunicado en Twitter
Y no sólo eso, en Japón el DLC ha subido de precio, de 1500 yenes a 1980 yenes (un 32% más), que traducidos a euros serían unos 14,80€, lo cual me parece un disparate si tenemos en cuenta que el Seasson Pass cuesta 25€, más el online de pago, más el juego... Lo que digo, unos precios abusivos para lo que es y lo que debería haber sido. Esto en Japón; si bien no han confirmado si esta subida se aplicará al resto del mundo, no me extrañaría nada que lo hicieran, pues no me parecería lógico que lo subieran en el país de origen y no en el resto de países, aunque tampoco me parece nada lógico que incrementen el precio de este DLC, el cual, por otra parte, reitero que ya debería haber formado parte del juego desde el momento en que te lo compras.

Por otro lado, tampoco han ofrecido ninguna fecha concreta de lanzamiento, sólo han dicho que será para el mes que viene. Y yo me sigo manteniendo en mi línea, no me suscribiré a ningún servicio online (en mi caso sería de PlayStation Plus), por lo que no jugaré a Comrades, a no ser que, como digo más arriba, permitieran jugar en modo single player con inteligencia artificial, como toda la vida se ha ido haciendo con tantos y tantos juegos. Pero no creo que suene la flauta, ni la ocarina de Link ni ningún otro tipo de instrumento de viento...

martes, 17 de octubre de 2017

Frustración por no querer pagar (de más)


Hoy en día parece ser que si quieres jugar por completo a un título tienes que pagar, en algún momento tendrás que pagar. Hay muy pocos videojuegos que te traigan todo incluido de una vez, son escasos. Se habla de Cuphead, juego al que le tengo muchas ganas, y, por lo que comentan, no lleva ni pases de temporada, ni DLCs, ni requiere suscripciones ni nada, algo que salta como una noticia, cuando en realidad debería ser lo normal.

Vengo a hablar de este tema por dos juegos que llevo en danza casi un año, a saber, Final Fantasy XV, el cual parece que nunca tiene fin porque siempre hay algo nuevo, y seguirá aportando actualizaciones durante todo el 2018, y Kingdom Hearts Union X, un free to play en principio, pero que ya da la impresión de haber llegado a un punto en el que se ha convertido en un pay to win

El primero de ellos recibirá a finales de este mes una actualización que incluirá el acceso por fin a Comrades o Hermanos de Armas, el modo multijugador por el que todos aquellos que compramos el season pass pagamos en su momento el derecho a jugarlo. Sin embargo, la letra pequeña dice que para jugar a este modo debes estar suscrito bien a PlayStation Plus, bien a Xbox Live Gold. Ya hablé en su momento de este tema y me quejaba del hecho de no ser justo para los jugadores que ya se han comprado la consola, se han comprado el juego, y se han comprado el pase de temporada que ahora haya que volver a pagarpara poder jugar a un modo del videojuego que, además, ya está pagado. Me quejé de las políticas de Sony cuando decidió subir el precio de su suscripción, y me sigo manteniendo en mis trece, no pienso aportar nada económicamente a la empresa nipona por sus políticas abusivas a sus usuarios. 

Algunos deals y eventos de esta semana
Tampoco me hace gracia pagar a la desarrolladora de ambos títulos mencionados más arriba, pues sé lo que quieren: intentan frustrarme, que caiga en la desesperación y aburrimiento por no poder completar 100% el juego si no es soltando pasta. Eso me está ocurriendo con Kingdom Hearts Union X. Llevo casi un mes atascada en la misma pantalla (para el que le interese, es la quest 660), y es que ya ni soltando jewels en los continues me sirve para avanzar en la historia, pues el boss al que hay que enfrentarse, antes de que se me acabe el turno, recupera sus 63 barras de vitalidad de golpe, cuando yo he logrado apenas quitarle unas diez, y luego vienen sus esbirros y de una vez me dejan mi vitalidad en números negativos, pues ya vencida y flotando en el aire todavía me siguen atacando. 

Busco por internet, tanto en foros como en vídeos de otros jugadores, alguna pista de cómo avanzar, y lo único que veo son medallas poderosas, guilteadas totalmente, y veo que las mías no tienen los tiers al completo. Vale, tocará pullear. Tengo, o más bien tenía, unas quince mil jewels, y aparece el deal con la maravillosa medalla de “Axel Art [EX]”, el cual te ofrece bajar el “precio” con cada pull hasta el quinto intento. Ni siquiera te garantizaban ninguna medalla, pero sí estaba la posibilidad de obtener la de Axel, así que me lancé… Me quedé en poco más de quinientas jewels para sólo rellenar mi catálogo de medallas con un buen puñado de medals malejas que, atascada en la misión 660, no me sirven absolutamente para nada. ¿De qué me ha servido entonces esa inversión de jewels? Para nada. Ahora toca volver a ahorrar. 

Crónica de una muerte anunciada (KH:UX)
Pero no sólo estoy atascada en dicha quest, sino que no puedo hacer nada más en ningún caso: no puedo subir más de nivel las llaves espada porque necesito Power/Speed/Magic Gems, no puedo superar más rondas en el Coliseo del Olimpo porque mi nivel es insuficiente (mi avatar está en el nivel 205 y la ronda es de nivel 256), no puedo hacer los eventos para conseguir gemas o medallas fantásticas (como la de ahora de Aqua con Stitch o la de Goofy) porque o son niveles demasiado altos (está estos días la de la araña cuyo nivel es de 999 para conseguir una sola gema) o hay que pagar dinero real; tampoco puedo subir más de nivel mis medallas porque necesito las de “Mickey con escobas” (las buenas no las tengo repetidas), las cuales, con mi nivel, sólo podría conseguirlas (pues no llego ni de coña a un alto rango en el Coliseo del Olimpo) fusionando las de Mickey (que, a su vez, se consiguen sólo los fines de semana en ciertos eventos, o durante la semana pagando dinero real) con las de las escobas, las cuales se consiguen o en eventos de pago (otra vez con dinero real) o en tableros específicos, en los cuales te piden una barbaridad de puntos para avanzar por cada uno de los nodos hasta llegar al último de ellos, que es el de la medalla de la escoba, donde conseguirás una única medalla de escoba, y necesitas cinco de estas medallas para subir de categoría la de Mickey, y así conseguir la de “Mickey con escobas”, de las que necesitas bastantes de ellas si quieres que tu medalla estrella esté guilteada y puedas hacer un ataque medianamente decente.

Cualquiera que esté jugando estos días a Kingdom Hearts Union X sabe perfectamente de qué estoy hablando, y sabrá lo frustrante que es no poder avanzar en la historia de un juego cuya saga llevo jugando casi desde que salió a la venta hace quince años. He jugado a todos y cada uno de los títulos de Kingdom Hearts, he disfrutado con todos ellos, pero éste, en el momento en que me está prácticamente forzando a pagar dinero real (cuyo precio tampoco es que sea una ganga), tanto para conseguir jewels como para hacer ciertos eventos que van saliendo, pues como que se me quitan las ganas de seguir con él. Ahora tan sólo puedo limitarme a entrar cada día para recibir las jewels que te regalan por el mero hecho de entrar (entre 100 y 300 con la nueva actualización), esperar a tener unas sesenta mil para pullear a lo bestia y obtener varias medallas buenas repetidas y poder guiltearlas sin necesidad de buscar las de “Mickey con escobas”, y ya, si acaso, volver a probar la quest 660, a ver si suena la flauta, la ocarina de Link o lo que sea y puedo avanzar en la historia. En cuanto a Comrades, ya me contaréis vosotros qué tal es.

lunes, 9 de octubre de 2017

¡Por fin puedo jugar a Super NES!


Como diría Adam F. Goldberg, corría el año ochenta y algo cuando llegó por navidad una consola por primera vez a casa, sustituyendo al teclado conectado a la tele con el que pasaba algunos ratos a la semana jugando, principalmente enganchada al Snake it! (sí, tan pequeñita y ya estaba enganchada a los videojuegos, empezando por aquellos que venían en cinta de cassette, ¡qué tiempos aquellos!). Cambiamos las cintas de cassette por aquello que se hacía llamar "cartuchos", mucho más grandes que sus predecesores, y desde entonces esos pequeños ratos se convirtieron en largos periodos delante del televisor, ya que juegos tan llamativos como Super Mario Bros, Bubble Bobble, Dr. Mario, Donkey Kong, La familia Adams, The Simpsons, Duck Hunt, Los Goonies, Tetris, y un largo etcétera hacían que no quisiera soltar ese mando rectangular que ya se ha convertido en un icono en el mundo de los videojuegos.

Tal era mi fijación con la consola que tuvieron que "castigarme" sin ella de lunes a viernes, de manera que, como cualquier niño de la época, deseaba que llegase el viernes, no sólo por descansar de madrugones para ir al colegio los fines de semana, sino porque las tardes de los viernes eran para ir al videoclub, mi padre para alquilar una película y yo para alquilar un videojuego, así que todos los viernes me llevaba conmigo un juego nuevo a casa. Los deberes debían esperar a la noche porque las mañanas de los sábados y los domingos eran para echarle horas a ese juego alquilado, ya que las tardes eran para visitar a los abuelos. Era entonces, los fines de semana, cuando no tenían ningún problema en madrugar con tal de poder jugar el mayor número de horas posibles a ese nuevo videojuego. Ahora de adulta me doy cuenta de que, para tener tan sólo cuatro o cinco años, estaba demasiado enganchada a los videojuegos, y ahora entiendo por qué mis padres siempre se negaron a comprar cualquier otra consola.

Cuando anunciaron la salida de la Gameboy me enamoré de esa consola portátil, pues podría seguir jugando también los fines de semana por las tardes mientras estaba en casa de los abuelos, quizá alguna noche entre semana tumbada en mi cama sin que mis padres se enterasen... Pero no, nunca llegó esa maquinita. Tenía que conformarme con ver a mis amigos presumiendo de consola, incluso llevándosela al colegio, y dejándome a mí con los dientes largos. Ni siquiera la Gameboy Color llegó a mis manos.


Luego llegó la Sega Mega Drive, que se la regalaron a mi primo, ya que yo tenía la NES y así podíamos complementarnos, probando unos y otros juegos. Fue en su casa donde pude probar juegos como Sonic the Hedgehog, El rey león, Prince of Persia, Street Fighter, etcétera. Y de nuevo salió otra consola: la Super Nintendo (o Super NES), la cual dejaba un poco apartada a su predecesora, ya que cambiaba de generación y ofrecía un catálogo de videojuegos que yo quería probar y echarles horas. Me pillaba en pleno año de catequesis y comuniones, y nada, ni para la comunión llegó. ¿Mi primo o mis amigos? Ya tenían la Sega Mega Drive, y por aquellos tiempos era raro tener más de una consola; si acaso, la Gameboy, pero nada más. Parecía que mis padres hubieran hecho un complot para que jamás pudiera jugar a la Super Nintendo o directamente a ninguna otra consola.

Cuando dejaron de sacar juegos para la NES, y puesto que los cuatro o cinco que tenía propios en casa ya estaban más que jugados y rejugados, me tuve que conformar con algunos juegos sueltos para PC, como Hércules, Fifa, y algunos otros de los que ya no recuerdo el nombre, o a veces quedar con amigos en recreativas y gastar unas monedas; ni siquiera llegué a tener la PlayStation, esa grandiosa consola, ni por cumpleaños o navidades cayó en mis manos. Definitivamente mis progenitores no querían verme enganchada a ninguna consola, a pesar de sacar notazas tanto en el colegio como en el instituto. Fue sólo cuando entré en la universidad y trabajé que me emancipé, y lo primero que compré para la casa no fue un jarrón decorativo o unas cortinas, no, fue una PlayStation 2, con el Fifa para mi Mago Blanco y el Final Fantasy X para mí.

Han pasado los años y ahora Nintendo ha decidido devolver nuestra infancia a los de nuestra generación sacando de nuevo sus consolas en formato mini. Para mí fue una delicia poder volver a jugar a la NES Classic, juegos que me marcaron desde muy pequeña. Pero ahora, con el lanzamiento de la Super NES Mini, por fin tengo la oportunidad de jugar a esta consola, aunque me tenga que conformar con los 21 juegos que lleva preinstalados, pero me da igual, estoy encantada con esta compra, y mi Mago Blanco igual, que también llevó tiempo pidiéndola y tampoco llegó, teniendo que conformarse con ir a casa de los amigotes para jugar a su querido Street Fighter II (para eso están los amigos, ¿no?). 

Yo estoy muy contenta con esta consola, vuelvo a tener 8-10 años. Espero que todo aquel que quisiera tener su ejemplar haya conseguido adquirirla, ya que las unidades que han salido son escasas.

Os dejo un vídeo con el unboxing que hemos realizado mi Mago Blanco y yo, así como un pequeño gameplay de Super Mario Kart para probar la Super NES Classic mini. ¿Quién ganó la carrera: mi Mago Blanco, yo, o ninguno de los dos? Para descubrirlo pinchad aquí.